Cuando adelgazar no depende solo de la voluntad

Comer menos.
Intentar moverse más.
Esforzarse.
Y aun así el peso apenas cambia… o vuelve rápido.

Entonces aparece una conclusión muy habitual:

Pero la realidad es bastante más compleja.

Hoy sabemos que no todas las personas responden igual a las dietas, al ejercicio o incluso a los tratamientos para la obesidad. Y eso no siempre significa falta de esfuerzo.

Porque el cuerpo humano no funciona como una calculadora.

El cuerpo también se adapta

Cuando una persona pierde peso, el organismo no siempre lo interpreta como algo positivo.

Muchas veces responde intentando protegerse:

  • aumenta el hambre,
  • disminuye la sensación de saciedad,
  • baja la energía,
  • y se vuelve más difícil sostener el proceso.

Es una respuesta biológica normal. No un fallo moral.

De hecho, varios estudios han observado que existen personas que responden peor a intervenciones bien diseñadas, incluso cuando hay supervisión y seguimiento.

Figura elaborada a partir de los hallazgos descritos en:

Bailly M, Isacco L, Dutheil F, et al. Initial and evolutionary profile of adverse responders to an intensive weight loss intervention: the RESOLVE Study. Journal of Sports Medicine and Physical Fitness. 2025;65(11):1463–1473.

No todo es “comer demasiado”

Hay muchos factores que pueden influir en que una estrategia funcione peor:

  • dormir poco,
  • vivir con estrés constante,
  • llevar años haciendo dietas,
  • tener mucha ansiedad alimentaria,
  • resistencia insulínica o diabetes,
  • expectativas poco realistas,
  • o planes demasiado restrictivos para poder mantenerlos.

A veces el problema no es falta de disciplina.

A veces el problema es intentar sostener una lucha constante contra el hambre, el cansancio y la frustración.

La obesidad es más compleja de lo que solemos pensar

Durante mucho tiempo hemos reducido la obesidad a una cuestión de voluntad individual.

Pero hoy sabemos que intervienen muchos más elementos:

  • hambre y saciedad,
  • sueño,
  • estrés,
  • metabolismo,
  • entorno,
  • conducta,
  • genética,
  • historia previa de dietas,
  • y salud metabólica.

Por eso el objetivo no debería ser castigarse más.

Debería ser entender mejor cómo responde cada cuerpo y encontrar estrategias que realmente se puedan sostener en la vida real.

Porque cuando alguien no consigue adelgazar, muchas veces el problema no es falta de voluntad.

Es que estamos ignorando cómo responde el cuerpo.

Dra. Ana Jorge Pérez Medicina Metabolismo Nutrición |

Consulta en Santa Cruz de Tenerife.

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